Wilson Delgado

SED DE TU CUERPO

Usted cada día más me inquieta,

Despierta mi deseo,

Y no puedo dejar de admirar,

Cada uno de sus encantos…

 

Veo su piel…

Esa piel que es besada por las noches ardientes,

Veo sus pechos que se asoman,

Como buscando ser acariciados no solo por mis ojos,

Veo su sensualidad,

Como arde por una caricia…

 

Y no sabe cómo quisiera besar…

Esos labios húmedos…

Esos labios donde escurre el dulce néctar de su cuerpo,

El elixir del deseo,

Deshojar su flor, pétalo por pétalo,

Hasta llegar a esa semilla que se asoma,

Que se hincha…

Y que me vuelve loco por tenerla en mi boca…

 

Quiero llenarla de caricias y besos,

Delicadamente en cada espacio de su piel,

Suaves recorridos,

Pero con intensos besos que le arranquen suspiros,

Quiero perderme en el sendero de su espalda,

Dejar huellas de mi presencia en ella,

Para bajar hasta el precipicio de sus deseos…

 

Quiero llegar a esos dos hemisferios…

Para morderlos,

Para azotarlos,

Para sentirlos no solo con mis manos,

Sino también con mi boca,

Para entrar en el centro de su abismo,

Y ahí hacerla mía…

Con toda la fuerza de mi cuerpo,

Y que su pelo….

Sean las riendas para contener su deseo…

 

Porque quiero llevarla a mi lecho,

Y ahí hacerla mía,

Quiero quedarme sordo escuchando su entrega,

Esos gemidos que tanto he imagino con solo verle,

Quiero sentir como explotas dentro de mí,

Como saciar esa sed de su cuerpo,

Quiero morir y nacer otra vez en sus ansias,

Hasta quedarme sin aliento,

Hasta ahogarme en tu orgasmo…