Antonio, ¿porqué al olmo
viejo y hendido?
Tu corazón perfumado de
versos sentidos por tu amor
a Leonor...
¿Porqué te siento vivo?
En ese patio de Sevilla con
cordobés del color del caramelo:
te sueño y te veo con
tu traje oscuro y levita al vuelo.
Se, que soplaron vientos del sur
y que el águila gamada estiraba
sus garras.
Y a Francia temprana tu exilio.
Sin un puto duro
empezaste a enfermar.
He andado muchos caminos
contigo a la grupa; detrás.
Y, que suerte maestro;
frente al espejo poderme mirar.
Es, la saeta al cantar,
al cristo de los humanos
donde la conciencia me hace
a diario: DESPERTAR.
FIN.
Mamh.