De cada verso que escribo
noto que se desgasta
una parte de mi alma
del corazón, un trocito
con cada palabra un suspiro
con cada frase, un soñar
con cada coma un latido.
En cada poema cedo
una parte de mi ser
y en renglones de papel
a pedazos, va mi cuerpo
a cada tilde a cada acento
y en cada preposición,
puede oírse el corazón
como late entre los versos.
Doy la vida, mi cerebro
y toda mi inspiración
mis cadencias, mis defectos
mis virtudes mi pasión,
en las letras las entrego
pues sin ellas no hay razón
ni motivo por creerlo
si en poesía, no soy yo.
Todo fue porque un buen día
me propuse ser poeta
y no quise darme cuenta
sin quererlo, que en poesía
todo forma parte de ella,
y mi alma y mi vida
lo que soy, se simplifica
a que escriba mis poemas.