En la suavidad,
en la noche del día,
cuando todo fluye al fin.
En el final, sin miedo a volar,
entre plumas, en la suavidad final,
en la gloria de no necesitar nada y todo,
en el placer de haber navegado en las aguas,
esas aguas del amor que nos vino por todos lados.
Con la pluma que se desliza en poemas imposibles,
cuando el imposible ya no existe, y todo se conquistó,
al saber que no necesitamos nada y que nos faltó todo.
En esos momentos que todo sabe a aire que nos embriaga,
en la fatiga donde ya no sentimos el dolor de poder volar,
al final de ese camino, todo son plumas para volar,