El morir no da miedo,
el miedo es a la muerte:
la separación, la incertidumbre
de saber qué sigue después.
¿Vida después de la muerte?
Ok, vamos a explicar:
la vida es un restaurante,
de aquí nadie se va sin pagar.
Y somos los clientes,
vas, comes, disfrutás,
vos escogés el lugar
y lo que darás de propina.
—¿Qué tal su comida, todo bien?
—¡Riquísima, felicitaciones al chef!
Aquí está su cuenta…
y ves que no queda más que pagar.
Todo fueron decisiones:
el restaurante, la comida,
el aperitivo, las bebidas…
menos la propina.
Y la mente que maquina:
¿qué sigue ahora?
La muerte da propina?
Es la memoria de los que se van.