Que estrecho se vuelve el camino que vamos dejando atrás.
Cuando reconocemos que vamos dejando a muchos y debemos seguir a solas.
Es como un choque de ola a la peña que permanece y lastima.
Cada choque es el recuerdo de algo o alguien que se va y no vuelve.
Y si, no es siempre la misma ola la que vuelve y golpea.
Y si, no es siempre la misma agua y la misma fuerza en el golpe.
Pero el objetivo es el mismo.
Cimbrar en los adentros y revivir heridas.
Entrar en las grietas que siempre están ahí, a la espera de una nueva oleada.