Jean Verlaine Rimbaud

A Dios lo que es de Dios

¿Qué son los anhelos que se guardan en la ensoñación? Las promesas que uno busca en la vida. Son las respuestas de nuestras responsabilidades. Uno busca su camino entre el océano, y así como Moisés abrió los mares, yo puedo abrir mi camino hacia mi promesa. No soy un rey que deba reinar un reino, no soy gobernador que tenga que gobernar un gobierno, soy un simple hombre que marcha hacia la gloria; en busca de Dios, no soy un lector nato de la Biblia, aún así, debo conocer su palabra, si en aquellos lugares donde habita la calma, se enciende la pasión y la noche se mece junto al viento, yo debo conocer a Dios. En su infinita misericordia, en su belleza absoluta, una luz indescriptible, un amor imprescindible, un creador amoroso. Allí aguarda sus hechos, y lo que es banal y mundano no permite que pase hacia su reino: su hijo fue mi salvador, mi sangre, mi carne, mi cuerpo. Yo amanecí dichoso en esta liturgia poética, sin ofender a nadie, sin esperar nada a cambio, solo rezo en las tinieblas para engrandecer mi luz, en su aurora, en su vida, en sus planes. Nada es más bello que vivir a su diestra, así podré ungir mis palabras a mi pueblo, arrancado de mi corazón, de mis venas... Yo rezo por mi patria. A Dios lo que es de Dios.