Lincol

LAS HORAS SIN HUELLAS

 

LAS HORAS SIN HUELLAS


A esta hora
la noche juega
con mis ojos abiertos.
El sueño,
ese viejo conocido,
ya no vuelve.
Camina lejos,
sin huellas,
como si nunca hubiera estado.
El insomnio respira
a mi lado,
lento,
persistente.
Y el tiempo,
tan fugaz,
se escurre entre los dedos
sin hacer ruido.
Todo sigue igual:
la noche oscura,
la calma intacta…
pero algo se ha ido.
¿Qué cambió
si todo parece lo mismo?
Las horas pasan,
no se dejan tocar,
no se dejan nombrar.
Y ya no quedan páginas
lo bastante blancas
para decir
lo que duele
callar.


— LMML