César Flores Ambukka

AUTODIAGNÓSTICO

Parece que, aunque creas, que el mundo es tuyo y que todo en él te pertenece,

pero sea que la verdad, la realidad sea otra y el mundo te odia, los dioses te odian,

tu reflejo te odia. Y que nadie tendrá piedad de ti y de lo que te pase.

Pueda que sientas que vuelas, cuando en la realidad solo estas en el fondo de una celda,

Traicionado y arruinado. Convulsionando tus últimos suspiros,

amarrado a una alucinación que te salva del sufrimiento, mas no del dolor.

Cuando lo has perdido todo y tu nombre es solo un número, recitado como un,

 reconocimiento a tu prisión.

Pueda que sientas que eres libre, con el último suspiro de tu espalda.

Pueda que te sientas, solo al lado de muchas bestias que agonizan hambrientas e iracundas,

mientras ladran confesas, sus terrores y ofensas.

Pueda que tus plegarias y rezos, llegaron al dios equivocado o al demonio acertado.

No importa el lugar, la nostalgia y los recuerdos saben encontrarte,

No importa el destino que elijas, las lágrimas en tus viejos ojos suelen acumularse.

Y dirás que fue algo que entró en ellos y tratarás de disimularlo, con una sonrisa de sepelio.

Sé que no te perdí, porque nunca fuiste mía

Sé que no te veré de nuevo, sé que las despedidas son inútiles a esta altura del juego.

Sé que no existirá un riel para este tren,

no hay abismo alguno que pueda recibir este descarrilamiento,

no hay infierno mejor que este incendio.

Es hora de soltar amarras, a veces zarpar, es mejor que zozobrar.

Aunque te decidiste a nadar atado a un ancla, pensándote lastre.

No hay salvación, no existe pecado, ninguna fruta guardará esta vez, tu pequeña traición.