Esta noche
no tiene fondo.
caigo dentro de mí.
la cabeza no se calla,
habla con voces que suenan a mí
pero no soy yo.
dicen cosas
que se pegan a las paredes
y luego me las devuelven más grandes.
respiro,
pero el aire no alcanza,
como si alguien hubiera vaciado el mundo
y me dejara solo la costumbre de intentarlo.
todo pesa:
la luz,
el silencio,
mi nombre cuando lo pienso.
quisiera arrancarme de este instante,
deshabitarme,
dejar el cuerpo encendido
y yo apagarme por dentro.
la ansiedad aprieta sin manos,
sin forma,
sin razón que se deje explicar.
y yo me encojo
como si eso sirviera de algo.
la tristeza ya ni duele,
es peor:
es nada.
un cuarto vacío
donde incluso el eco se rindió.
y aquí estoy,
sin épica,
sin salida clara,
aguantando el peso de existir
como quien sostiene algo
que ya se rompió hace tiempo.