Es verdad, nunca antes había sentido nada,
Claro que, tampoco antes creía en la existencia del alma,
Se bien que ella es la que manda
Y este, un poema más que morirá en la memoria del mañana.
Ay el alma... la razon del sufrimiento,
De las penas, de la tristeza, el tormento,
Pero también la razon de vivir
De gozar, de ser feliz, de sentir...
Es cierto que suelo mirar adentro,
Por si veo algo que quiero,
Pero nada, creo que me quedé ciego
Por culpa de la luz de mi mundo interno
Un poema más que escribo,
Sin que tenga ningún sentido,
Tal vez sea esa la misión del alma
Aunque por hoy a dicho basta
Y me despido de ella con un hasta mañana.