el brujo de letziaga

Acercándome a ella.

Dispersando estoy mi aliento en un vaso de vidrio.
En la taberna del orujo añejo
con una sopita de ajo...

 

Escuchando la música de una flauta seca,
que me sopla la edad...
¡Qué puñetera!

 

Encontrando la verdad en la tiranía de mi dialéctica,
en el otoño de la palabra piadosa,
en mi letra caducada...

 

Huyendo de mí...Acercándome a ella,
como es ley de vida...
-eso dicen-

 

A donde no van personajes como el Jabato
ni el Capitán Trueno...
Que ni siquiera envejecen y nunca mueren...