cuando se queman los ojos,
es cuando el corazón se hace seniza,
es cuando el alma se pone áspera
y desconsuelo se te mete por los poros.
Dos ladrones quisieron quitarme lo que tenía.
Luché mientras morfeo te anesteció con un calor de sueño.
Parece que un boca
debajo de la cama te tragó,
porque tu cuerpo se resbaló de mis manos.
¿Quien te arrojó y arrojo contigo tu
silueta?
Cristian Jovani
(Derechos reservados del autor).