Uriel F
Me espera
Siempre paciente.
Me espera.
Incondicional.
Sin noción
del tiempo,
su vida
simplemente fluye.
Acompaña.
Sin pedirlo.
Protege.
No el espacio,
ni el territorio.
Algo más profundo.
Sin esperar
nada.
Sugiere
solo una caricia,
una voz
tenue.
Como si, al hablarle,
comprendiera
que ella,
con solo su presencia,
al caminar a mi lado
o tenderse
entre mis piernas,
hace más por mí
que lo que yo
hago por tenerla.
Y nombrarla.