Una moneda
gira en la entraña.
La duda desconocida del hambre.
Un túnel de rostros que miran
huellas en el cuerpo.
Desde la altura
tronos metálicos se amarran al vacío,
la respiración se aleja del mapa.
Detrás del sello de la moneda
manos devuelven el tiempo,
La jaula sube los escalones de la bóveda.
Un número es ceniza de huesos.
Persiste el trueque,
el rio ve pasar los huesos.
Una fogata arde lenta.
Suelta las chispas
una voz
repite el sonido de la siembra.
La nieve quiebra la piedra
El fuego cambia la forma
extraña del reloj.
Las grietas quedan.