LA MALDITA TRAMA
Hace toda la puta trama…
sí… hace toda la maldita trama…
y al final de la noche, cariño…
me mandas…
a la mierda.
Armas el teatro con cara de santa,
actúas sin culpa ni pena,
con esa boca que escupe mentiras
y besa como si cobrara condena.
Hace toda la puta trama…
te luces, te aplaudes, te inventas—
y con ese gesto tan fino…
me mandas directo a la mierda.
Ni siquiera gritas…
no… eso sería decente…
tú sonríes despacio…
como quien clava un cuchillo…
y pide otro trago…
como si nada, joder.
Yo venía borracho de fe,
como un imbécil creyéndote todo,
cada “quédate” sin ganas,
cada “te quiero” dicho a lo loco.
Pero cuando empiezo a olvidarte…
cuando ya no jode tu nombre…
tocas a mi puerta…
hecha mierda, calada hasta el cobre…
y yo…
yo te abro, coño.
Te hago espacio en la ruina,
te sirvo lo poco que queda,
y entras como reina del desastre,
como si no hubieras prendido la casa entera.
Sin perdón…
sin una puta verdad…
solo esa cara de domingo muerto…
y excusas que apestan ya.
Hace toda la puta trama…
sí… hace toda la trama…
cambias dos jodidas palabras…
y me vendes la misma farsa.
Hace toda la trama…
y yo vuelvo a caer…
como un idiota elegante…
que no aprende ni a perder.
Me miras…
y casi te creo…
porque tienes ese talento maldito
de parecer hogar…
cuando eres puro infierno…
del caro.
Y cuando dejo de temblar…
cuando por fin respiro sin ti—
zas.
Otra vez el portazo invisible,
otra vez tu forma tan fina
de mandarme a la mierda…
sin ensuciarte las manos.
Y yo me quedo aquí…
como un cabrón con la puerta abierta…
el orgullo hecho polvo…
y esta manía tan jodida…
de escribirte…
como si algún verso bastara…
para no volver…
a cagarla…
y abrirte la puerta.