No me pidas un poema.
Te veo cerca,
amor distorsionado.
Me matas con pura
coincidencia,
y ya no quiero
tropezar contigo.
Desvía tu camino,
finge demencia
cuando escuches mi nombre.
Aléjate.
No limpies mi frente,
ni te deslices
por mis pestañas,
que hundirás mis ojos.
Trátame con desdén
para olvidarte
y así no sucumbir
en la incertidumbre
de tu mirada, corazón.