Hijo, te miro hoy, con tus casi cuatro años de asombro,
y escribo estas líneas para el hombre que serás cuando yo sea solo un recuerdo.
En este viaje donde cada día desnudo el alma,
hoy guardo para ti y para tu hermana, que ya viene en camino,
el mapa de lo que realmente importa.
Los pasos que darás
No busques ser el primero en llegar, busca ser quien más disfrute el camino.
Recuerdo tus anécdotas de hoy: esas caídas que terminan en risas
y esa forma de mirar el mundo como si fuera un regalo recién abierto.
Nunca pierdas ese asombro.
Cuando la vida se ponga gris, recuerda que fuiste luz desde el principio.
Un lazo de sangre
Cuida a la pequeña que pronto llegará a nuestros brazos.
Ella es la otra mitad de esta historia que estamos escribiendo.
Sean refugio el uno del otro cuando el viento sople fuerte,
porque al final del día, la familia es el único puerto seguro.
La gran pregunta
Sé que alguna vez te preguntarás: \"¿Qué será de nosotros cuando él ya no esté?\".
Hijo, mírame bien ahora que puedes:
No estaré en la ausencia, sino en cada consejo que te di sin hablar.
Estaré en la forma en que trates a los demás,
en la fuerza de tus manos y en la nobleza de tu mirada.
Si me buscas, búscame en tu propio corazón,
porque un padre nunca se va, solo se queda a vivir dentro de sus hijos.
Sigue soñando, hombre mío,
que mientras tú sueñes, mi viaje sentimental seguirá vivo.