Lincol

BRISA QUE HABITA

 

BRISA QUE HABITA


Llegas sin avisar,
como quien no quiere la cosa,
y de repente todo es más leve.

No eres tormenta,
ni promesa de lluvia:
eres esa brisa que insiste
en quedarse después de la ventana abierta.

Tu paz me llega al hueso,
me desordena el pecho
sin hacer ruido.

Y yo,
que siempre fui de irme,
de pronto aprendo a quedarme
entre los pliegues de tu voz,
vestido de tu calma,
como quien encuentra casa
en medio del incendio.


— LMML