¿A qué mirar?
¿A dónde pertenecer?
Parece ser
que una vida llena
de esperanzas
es más angustiosa
que una vida
sin ellas.
Parece
ser que una
vida sin creencias
es mucho más
placentera
que con ellas.
Por eso,
oh vida,
oh muerte,
preferiblemente
no meteré
mis manos en
sus panoramas
inciertos.
Oh amor,
a pesar de que
dueles
y de vez
en cuando
le das un guiño
a la esperanza;
a pesar de que a veces
también
nos engañas,
igual quisiera
que me sigas
engañando.
Por eso, engáñame
cada vez más,
que de igual
forma creeré en cada
una de tus mentiras,
como si fuese la
única verdad mandada.