Por miedo
he callado tantas cosas,
por miedo
a no tener razón,
a que los otros
no lo vieran como yo,
a pensar que solo eran
pájaros en mi cabeza.
Por miedo
me he perdido tantas cosas,
por miedo
a ser juzgado,
a que me vieran
como alguien extraño,
a ser un incomprendido,
a que nadie mirara
el mundo como yo lo hago.
Por todo eso
preferí callar,
y en mi vida
reinó el silencio;
esta idea dentro de mí
me iba envenenando,
no me dejaba
ser quien soy.
Hasta que un día desperté,
alcé mi voz,
dejé volar los miedos;
y es por eso
que le canto a la libertad
en estos versos,
a poder ser
lo que uno quiere ser,
a rozar el cielo
con estos dedos.