MatiasEmmanuel

Donde el Tiempo Olvida su Nombre

                Lejos de los mapas, en la frontera de lo que el alma recuerda, existe un rincón del mundo donde el viento se ha cansado de soplar. Es una tierra de arena y de sombras, un exilio de la memoria, donde el sol se ha vuelto loco y ya no sabe cómo brillar. Languidece en el horizonte, una esfera enferma y pálida, mirando cómo el polvo se convierte en el único habitante del lugar.

             No hay risas de niños que rompan el cristal de la tarde, ni árboles que se atrevan a pedirle limosna a la lluvia. Solo queda el eco de nombres que se escribieron en el agua, historias que nadie cuenta porque el silencio las volvió suyas. Es un país de miradas largas y gargantas secas por la espera, donde el destino es un náufrago que olvidó cómo navegar.

              En algún lugar de este gran país que llamamos existencia, todos tenemos un pueblo fantasma que habita en el pecho. Un sitio donde guardamos lo que no pudo ser, lo que se rompió, un cementerio de promesas que el olvido dejó maltrecho. Buscamos la salida entre muros de adobe y de nada, sintiendo que el corazón es un extranjero en su propio hogar.

             Pero quizás, entre tanto vacío y tanta luz herida, ese rincón nos enseñe que la paz nace de la renuncia. Que allí donde el sol muere es donde empieza la verdadera vida, la que no necesita gritos, la que el alma en silencio anuncia. Seguiremos buscando ese lugar, aunque el mapa se borre, porque solo perdiéndonos allí... aprenderemos de nuevo a amar.