Te fuiste de mi vida,
y eso no lo olvidaré;
solo me queda la esperanza
de que vuelvas otra vez.
No fue solo tu ausencia,
fue todo lo que perdí:
las promesas sin nombre,
el futuro que creí.
Soy un reloj condenado
a no poder avanzar,
repitiendo tu partida
como un eco que no se va.
Y aunque grite que te olvido,
aunque finja renunciar,
es tu nombre el que me atrapa
cada vez que intento escapar.