De quién dudan mis dudas,
si no de mí y mis dedos
que recuentan los daños
de los años contados.
Y qué contar de mis cantos
olvidados al tiempo,
y qué cantar de los tiempos
que tejieron silencios
y convenientes olvidos.
Por qué olvidar lo que aún vive
languideciendo en versos
o en recuerdos dispersos,
si al final no seremos
lo que somos y hemos sido,
y al mismo tiempo es lo mismo,
unidad de infinitos:
el sueño y el olvido,
el recuerdo y la duda,
el tiempo y el silencio,
los años y los daños,
el olvido y los años,
el silencio y el sueño,
el recuerdo y los daños,
el olvido y el tiempo,
la duda y lo infinito...