Entre vos y yo existe
un lago profundo
que bate su calma
entre días y noches
espejados por las tardes.
Tardes que mueren su angustia
entre ciegos pedregales,
y la enorme distancia
que infinita no define.
Tardes de mudos recuerdos
y ocasos mecidos por tu sombra,
y la débil mesura que
mide la esperanza de verte,
entre sendas taraceadas
y el último firmamento blanco.
En el instante que se esconde furtivo...
en la ríspida piedra perdida
que ignora su Destino...
En las tardes que mueren tu ausencia,
y que lloran deshojadas por las tardes.
(Patricia)
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