Soñé con un libro, un diario
Que contenía en sí mismo
Todas las respuestas genuinas
A las incógnitas del mundo,
Tan solo tenías que
Inscribir en él tus dudas
Para que se transformen en saberes.
A cambio, para obtener
Ese conocimiento,
Debías ofrendarle
Un secreto,
Volviéndote parte
De su atlas humano.
Pero si lo que le revelabas
Era falso, desaparecía
Para siempre
De tu cercanía y alcance,
Se escapaba hasta en sueños
En busca de un corazón verdadero.
Hoy en día, unos pocos
Conocen donde se esconde,
Mientras el resto de personas
Vagan perdidas,
Como brújulas sin Norte
En búsqueda del atlas de los sueños.
Julieta Iallorenzi
28/04/2022