Quisiera volver a verte
para admirar tu belleza,
contemplar tu realeza:
nunca dejé de quererte;
cuán yo quisiera tenerte
mi tan querida princesa,
quiero esos labios de fresa:
amarte fue mi gran suerte;
pero todo es vano anhelo,
tú vas por otro sendero
y dañas mi corazón;
eres suspiro y desvelo,
un tan lejano lucero
interminable obsesión...