Amanece igual, pero no es lo mismo.
Hoy podría ser distinto si dejo de mirar atrás como quien cuenta errores en lugar de caminos, aunque todo siga en su sitio: la calle, el ruido, la misma historia intentando empezar.
Y aún así, dejo que mis pasos se encuentren así mismos, sin esfuerzos banos, sin morder el tiempo ni perderme en los momentos.
Porque sé que tal vez -solo tal vez- descubra que el cambio qué transforma, no estaba esperando el día, sino mi decisión de levantar la mano.
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Rafael Blanco López
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