Todo fue una traición,
todo fue una ilusión,
fue arrebato de locución,
espontáneo, visceral y
sin pensamiento; solo
la pasión del momento
y su palabra miope, sin el
fundamento del corazón.
Tal vez, deba luchar contra
mis demonios o mis miedos
(espectros o soledades);
pero reclamo el error sin
equivocación, que todo fue una
ilusión, acción del momento
fugaz y tirado al olvido.
Todo fue el comienzo de
un destello de esperanza,
la semejanza del amor y la
inclusión al tierno sueño del
cariño, enredado en la frase
de un \"Por siempre, corazón\".
Todo fue gesto y alivio
de quererte sin tenerte,
de esperarte sin que en
verdad volvieras, todo
fue el comienzo; en tu
obsequio de la taza de
café, tu promesa de...
Incondicional amor.
Jaher