Siempre latiendo el amor y su embrujo,
aunque no tengas pareja ninguna
en tenderás que en la cuerda oportuna,
cuelgan los ropas de quién te condujo
hasta un enjuague que luego produjo,
yo le tendiera la ropa a la luna,
para pedirle la eterna fortuna,
en una vida en que el pobre es un lujo...
Díjome un rico de intensa mirada,
el que captó mi inmediata atención
cómo también me arrancó carcajada
vivo en un sueño con tal ilusión,
creando escenas en la madrugada...
Para que sientas mi amor, corazón...
Autor: Mario Rodolfo Poblete Brezzo.
Martes 14 de Abril del Año 2026.