Como la vida que sigue su cauce,
como cascada sin retorno posible.
Todo lo que ha de ser, sea;
y lo que aún no es
que encuentre su momento
en la esencia de su ser.
Y aunque esta idea
permanezca en el tiempo sin evolucionar,
que lo sea
sin conocer nunca el final.
Como el futuro
que aún no ha sido habitado,
o quizá esté ocurriendo ya,
desplegándose sin forma fija, sin dueño, sin contorno, sin certeza:
solo movimiento
que no exige destino.
Y lo que esté, o no, más allá,
mejor desconocido,
como cascada que continúa su propio curso natural...
ordenado por su propia naturaleza.