María Valentina Garcés Ramírez

¿De puntos suspensivos, a punto final?

Me quedé esperando tu respuesta, a aquella pregunta que tan valiente dejé en esa conversación.

No se que te pasó, si antes eras un hombre que no se cansaba de darme elogios, esas palabras que enamoraban mi corazón y mi alma.

Ese hombre que aunque caminando por las sombras y las dagas perforando su mente se atrevió a decirme las situaciones que le afligen.

Aquel cansancio que no es físico, es un cansancio que arrebata todas las ganas de vivir.

Siempre palabras bonitas, no acciones que determinan.

Promesas tras promesas.

Esas promesas que no se hicieron realidad...

Te dije que lo dejáramos en puntos suspensivos.

Lo que no sabía es que lo que tú querías era dejarlo en punto final.