Baltasar tarso

*En honor a ti aunque no tenga honor*...

 

El amor es como un carrito de juguete: se daña, se repara, pero no vuelve a hacer nunca más el mismo.
Lo acondicionamos,lo forzamos, hasta que se quiebra, se desarma, se rompe por completo.
Dios es como el geppetto de la juguetería o de la fábrica. El repara , modifica, da forma a lo que nadie más puede reparar, armar , renovar,o  simplemente cuidar ....

*El amor humano*: como un carrito de juguete. Lo dañamos, lo reparamos mal, lo acondicionamos hasta quebrarse. Y cuando se rompe del todo, no vuelve a ser el mismo. Eso es el niño que enloqueció de amor por Angélica eso es romeo por Julieta...como  Un amor obsesionado, que no se mide la intensidad de su Fuerza, tanto así que es como un carrito de madera adolorido, que termina sin ruedas aveces, un  juguetes aún sin piezas y sin cordura.

*Dios*: como Geppetto. Él sí sabe cómo está hecho cada pieza por dentro, porque Él las creó. Toma los carritos que ya dimos por perdidos, los que ni nosotros queremos tocar porque duelen. Y los repara de verdad. Los modifica, les da forma nueva, los renueva. No pone parches: los hace andar de nuevo, a veces hasta mejor que antes.

Tantos ..intentó por ser un  propio Geppetto con un amor roto, y se destruyo.  Hay muestra el dolor qué pasa cuando queremos arreglar con manos humanas lo que solo el Fabricante puede restaurar.

Esa metáfora cierra el círculo perfecto: hay cosas que nosotros solo quebramos más... y hay Un artesano o alfarero que sí puede cuidar lo que ya nadie más toca...