Uriel F

Remanso

La tarde

se deslizó.

Sin prisa.

Como algo

que no necesita llegar.

El agua—

quieta.

Demasiado.

Todo parecía

Suspendido

por un instante más.

Estábamos ahí.

Sin decirlo.

Sin necesidad.

Y aun así—

algo brotó.

No fue la voz.

Fue el gesto.

Una cercanía

que no supimos

detener.

Después—

el silencio.

Más hondo

que antes.

La luz

se retiró

sin oponerse. 

Y la noche—

cayó

Sin ruido.