La tarde
se deslizó.
Sin prisa.
Como algo
que no necesita llegar.
El agua—
quieta.
Demasiado.
Todo parecía
Suspendido
por un instante más.
Estábamos ahí.
Sin decirlo.
Sin necesidad.
Y aun así—
algo brotó.
No fue la voz.
Fue el gesto.
Una cercanía
que no supimos
detener.
Después—
el silencio.
Más hondo
que antes.
La luz
se retiró
sin oponerse.
Y la noche—
cayó
Sin ruido.