Cariño mío,
hoy desperté con un extraño vacío,
con la melancolía asechando nuevamente mi rutina,
con una tristeza casual que me empujaba a la desidia…
y una flojera que prefería ocultar su rostro de apatía.
Cariño mío,
que distinto me sentía contigo,
al lado tuyo parecía diferente,
hasta me vía feliz…
sin notar que sí lo era.
Estar junto a ti…era mi todo…
y no lo supe apreciar,
no te valoré lo suficiente,
estuve ciego…
no lo sabía, no me di cuenta,
quizá lo di por asumido,
pensé tal vez que eras parte de lo cotidiano…
y creí que duraría,
que seguramente estaba establecido,
que estaba escrito que siempre me acompañarías.
Cariño mío,
ahora que estoy así…tan desubicado,
que cuando estiro mi mano…a mi costado…
ya no encuentro tu mano amiga,
ahora que todo ha cambiado…
y que los años han marchitado los momentos compartidos,
ahora que no hay nada más que hacer…
sino echar de menos lo entonces compartido,
ahora que vengo a comprender…
que lo único que tengo…es tu recuerdo,
y que tu recuerdo sigue siendo mi presente más preciado.
Cariño mío,
algún día me va a tocar marcharme de este mundo,
sin haber podido expresar este sentir,
y quizá mi secreto nunca llegue a tus oídos,
pero quiero confesarte este delirio…
en estos versos desesperados…que van buscando un mínimo alivio.
Queda constancia entonces…
que fuiste tú mi amor querido,
lo más adorado para mí,
y por eso siempre te esperé…
hasta con mi último respiro.
Cariño mío,
estés en donde estés…que Dios cuide de ti…
y ojalá …no me hayas olvidado.