No tuvimos
tiempo
ni para odiarnos,
ni para amarnos,
ni mucho menos
para extrañarnos.
Entonces,
la vida
resulta ser que no
era tan grandiosa;
al menos
no la mía.
Pero dado a que
algo
debemos hacer
con ella,
supongo
que debería buscar
otro nuevo amor.
Tal vez sea
eso
el verdadero
propósito de
la vida.