Necesito saber
si tu alma es igual
a la de cualquier mujer,
o si en ti el fuego nace
con otra forma de arder;
si cuando amas te entregas
sin miedo a desaparecer,
o escondes entre tus latidos
el vértigo de perder.
Dime si en tus noches calladas
te persiguen dudas como a mí,
si el silencio te quiebra el alma
cuando el amor deja de latir;
o si tu alma, tan tuya, tan honda,
aprendió a no sangrar al sentir,
para que amar no duela
y entregarse no sea sufrir.