Carolina Ugas Pazos

Mente y discurso

Mi mente gotea

penas y contrariedades,

como un nudo gordiano

se ha vuelto tan compleja

que no me permite dormir 

las ocho horas que impone

la higiene del sueño y 

el neuropsiquiatra.

 

Como una madeja

de hilos disruptivos

rompe moldes y estatutos,

viejos esquemas de sincronicidad

y singularidades domeñadas.

 

El discurso primario

me estimula transparencias

que no siempre puedo

dejar por su cuenta

sin atar todos los cabos sueltos.

 

He servido tazas de café

con y sin azúcar

con impudicia y vanidad,

he llenado tu copa de vino

tu vaso de agua

y tu tranquilidad espasmódica

en metódico quebranto.

 

El alma se me hace trizas

cada vez que un recuerdo

me remonta al pasado

doloroso y recortado

en el borde de mi sombra.

 

Coloreo mandalas para

no perder la poca cordura

que me queda,

me encanta el turquesa

y todas las tonalidades de verde.

 

Repito sin cesar mantras y códigos

esperando que mis huesos

algún día descansen en paz

en la cauda de un cometa.

 

No pienso en otra cosa

más que en la tranquilidad

de mi espíritu silente.

 

OLLIN

13/04/2026