Mi mente gotea
penas y contrariedades,
como un nudo gordiano
se ha vuelto tan compleja
que no me permite dormir
las ocho horas que impone
la higiene del sueño y
el neuropsiquiatra.
Como una madeja
de hilos disruptivos
rompe moldes y estatutos,
viejos esquemas de sincronicidad
y singularidades domeñadas.
El discurso primario
me estimula transparencias
que no siempre puedo
dejar por su cuenta
sin atar todos los cabos sueltos.
He servido tazas de café
con y sin azúcar
con impudicia y vanidad,
he llenado tu copa de vino
tu vaso de agua
y tu tranquilidad espasmódica
en metódico quebranto.
El alma se me hace trizas
cada vez que un recuerdo
me remonta al pasado
doloroso y recortado
en el borde de mi sombra.
Coloreo mandalas para
no perder la poca cordura
que me queda,
me encanta el turquesa
y todas las tonalidades de verde.
Repito sin cesar mantras y códigos
esperando que mis huesos
algún día descansen en paz
en la cauda de un cometa.
No pienso en otra cosa
más que en la tranquilidad
de mi espíritu silente.
OLLIN
13/04/2026