Tenía que convencerlo:
la poesía no tiene que ver con las palabras
es un tema infinito
impenetrable sin un latido;
es un asunto averiado sin una sonrisa
difícil de manejar sin un escalofrío
inimaginable sin el brillo de los ojos…
Se lo expliqué de mil formas
cuando parecía que su mente nunca se abriría
cerré sus labios y con un beso entendió el misterio.