Alguien podrá quizás
cambiar la historia.
Invertir el orden establecido
de las cosas y prometer
que no se incumplan
las promesas.
Alguien que llegue pronto
y repare la dulce vida que palpita.
Que no sea la ola la que grite,
avisando que el mar está picado.
Alguien que siembre un sueño
en la almohada, una caricia,
un abrazo de amor
sobre la lágrima.
L.G.