No eres, amor, una variable aleatoria,
ni el residuo de una suma en el vacío;
eres la constante que da sentido al desvío,
el punto crítico de toda mi trayectoria.
Nuestros cuerpos son dos rectas que se buscan,
desafiando el postulado de la lejanía,
curvando el espacio en una geometría
donde los miedos, por fin, se reducen y ofuscan.
Daniel Omar Cignacco © 2026