El desalmado

EL DIOS EN QUIEN YO CREO

El Dios en quien yo creo

no es ese del dinero,

ni el de la guerra santa

o las cruzadas,

es aquel ser inmenso

que inunda el corazón

de quien lo ama.

 

No te ordena matar

ni aplastar al rival

en la batalla,

es la mano tendida

que tu rostro acaricia

y el dolor sana.

 

No se encierra en conventos,

pagodas, sinagogas

o madrasas,

se muestra al mundo entero

en mares, en praderas

y en montañas.

 

No es ese amo siniestro

que controla tus sueños

y te atrapa,

es el amor intenso

que domina tu alma

y que te abraza.

 

No es el que vocifera

en medio de las calles

y las plazas,

es la paz y el silencio

que están en tu interior

y te dan calma.

 

No es aquel justiciero

que se oculta en el cielo

y te amenaza,

es el amigo tierno

que siempre llevas dentro

y te acompaña.

 

No es ese juez severo

que te envía al infierno

y te maltrata,

es el perdón eterno,

 es el Dios de la vida

y la esperanza.