Promete que me mirarás
para siempre,
con esa luz de tu mirada
que habla sin palabras,
un lenguaje secreto entre nosotros,
como el brillar de las estrellas
en la noche oscura.
Promete que me abrazarás tan fuerte,
que el mundo no encuentre espacio
entre nosotros,
que nuestras almas se fundan
en un abrazo eterno,
un refugio de ternura
donde las tormentas del exterior
se convierten en suaves brisas,
donde el tiempo se detiene
y solo somos tú y yo,
perpetuamente unidos.
Porque te extraño tanto,
con una dulzura que duele,
un vacío que se siente
en el latido de mi corazón.
Quédate para siempre,
aunque las sombras intenten separarnos,
aunque el destino teja su red,
y los caminos parezcan imposibles.
No quiero un adiós,
solo la promesa de un encuentro
en cada mañana,
en cada suspiro,
pues el amor, mi amor,
es la llama que nos guía.
Así que prométemelo,
dame esa luz,
y abracemos juntos
los días que aún nos quedan.
SienaR ©