La verdad se disfraza en los titulares,
y se vende al mejor postor del momento,
el verbo, que fue raíz del argumento,
que flota hoy en mares de dobles altares.
Se compran certezas, se alquilan pesares,
se ajusta la historia a ese vil instrumento,
y el eco repite sin alma ni acento
mentiras que visten de nobles cantares.
¿Quién pesa la palabra en esta balanza,
si el fiel ya no inclina por justa medida,
y el juicio se inclina según la convenza?
La voz se diluye, la fe queda herida,
y el hombre, sin norte, se aferra a la usanza
de un mundo que finge tener la salida.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026