alicia perez hernandez

Baila conmigo este tango...

Baila conmigo este tango...

Siempre he deseado bailar contigo un tango.

Y no quiero desaprovechar tu invitación de acabar con nosotros.

Hay unos instantes en que extraño tu mirada provocativa y altanera.

Hagamos un hábito ya compartir nuestros pasos para sentir la piel en la piel

donde intimidamos para bailar un tango y sucede que son esos hábitos

los que nos forzan a equilibrar los mismos pasos

y funcionando muy bien al bailar el tango, ven y destrózame,

acábame, lánzame, arrójame lejos de tu vida que es lo que estas deseando.

desquita todo ese coraje que me tienes,

Bebamos esa anestesia que nos hará olvidar el coraje que me tienes.  

Para no darnos cuenta del tiempo que perdemos

Por peleas inútiles que no nos llevan a ninguna parte.

Los mismos pasos nos lleven a estar de acuerdo para que salga el baile bien.

Extraño tus ojos, sin la luz de tus ojos me pierdo. Soy un mal hábito para ti.

Bailemos, quiero sentir mi cuerpo ceñido al tuyo y balancearme sobre ti.

Como se baila el tango, destrózame con ese desprecio

Con que me tratas, hazme trizas en cada movimiento destrózame

Que el tango nos guíe y con la cadencia de un cuerpo dócil,

y la pureza de tu mirada y la pasión que pones por acabar conmigo.

El tango une tu cuerpo con el mío en un lenguaje corporal donde

los pasos unen la piel sobre la piel y el sudor va corriendo por mis piernas

y se enreda con las tuyas en una vorágine de sentimientos pervertidos de los dos

los pies se mueven al compás del tango para sentir la piel sobre la piel

y el movimiento de todo el cuerpo es el lenguaje del amor.

Tan suave que solo nosotros sabemos que es el idioma del amor.

Nunca voy a olvidar tu traición de ‘Aquella Noche’ que te hizo feliz.

 

 Alicia Pérez Hernández… México

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.

Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida. 

Poema de José Ángel Buesa