Liaazhny

ENTRE LA CRUZ Y EL DESCANSO

 

 

  1. LA FE

 

Señor… no me pidas soltar la vida,

si la vida nació de tu aliento.

Soy barro que respira tu soplo,

latido guardado en tu tiempo.

 

¿Quién soy yo

para apagar la llama

que encendiste en mi pecho

con tu eterna palabra?

 

Sí… el dolor atraviesa,

lo miro y lo sostengo,

porque tu Hijo en la cruz

también bebió el silencio.

 

Y si la carne tiembla,

y si el alma se rompe,

tu voluntad me sostiene…

aunque todo me nombre.

 

  1. EL DOLOR

 

Pero mírame, Dios…

mírame aquí, en la herida.

Cada aliento es un filo

desgarrando la vida.

 

No te pido olvidarte,

no renuncio a tu cielo,

solo pido un descanso…

un respiro sin duelo.

 

¿También estás conmigo

cuando el cuerpo se rinde?

¿cuando el grito del alma

ya ni al cielo se dirige?

 

No anhelo la muerte…

te lo digo de frente,

solo quiero silencio

donde el dolor no me encuentre.

 

III. EL ENCUENTRO

 

Y tú callas, Señor…

y en tu silencio me abrazas.

La fe llora en mi pecho,

el dolor no se aparta.

 

Entre tu cruz y el descanso

queda el alma suspendida…

y de rodillas te entrego

lo que queda de mi vida.

 

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