Hoy que tanto necesito mirar esa sonrisa tan tuya, estás ausente.
Que mi alma grita tu presencia, aunque lejana, permaneces oculto.
Que mi oscuridad anhela la luz cálida que me llena de vida, estás ya en otra historia.
Perdido en otros ojos, en otros labios, en otra piel, entregaste ya el corazón, tu alma a otra magia.
Te he soñado mil noches, y dos mil te he extrañado.
Ya no encuentro nada que me consuele el corazón.
Y no te importa este ser que te amo sin pedir nada a cambio.
Esta alma que lucho por salvarte, por no llevarte al infierno en el que hoy está presa.
Es así, esto se siente, cuando no te aman.
Quema, duele mucho.
Sabía que no podía ser, y aún así me ilusioné con tu cariño.
Era una ilusión, una fantasía, un hermoso sueño que jamás dejaría de ser eso, un sueño.
Siempre lo supe, siempre.
Pero aún así duele, y duele mucho.
Qué tontas son a veces las almas.
Aunque ven que será su destrucción, se atreven a querer surcar el cielo sin tener alas con que volar.
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