Ladraron los perros de alegría,
el sol brilló en un invierno tardío
como en verano,
por un infinito momento
las penas del Mundo cesaron
El Hijo volvió a nacer
sin nieve
ni Papá Noel
sin Reyes Magos;
Las guerras cesaron
de Ucrania
a Burkina Faso
de Irán
al Líbano;
el aire se limpió,
aroma de pureza
alrededor de tí, de mí;
el hombre conquistó
de nuevo la luna,
unas carcajadas inundaron
la ciudad, de alegría
posteriores a unas lágrimas
de felicidad;
las viandas fueron compartidas
todo estaba perfecto
sin velas, ni música,
el brindis
a nuestra salud
¿para qué más
Dios bendito,
para qué más?
la calle ventosa,
la conversación genial,
el tiempo pasó rápido,
tu presencia permanece,
te reconocí:
eres tú
la de siempre,
amistad perpetua
no cambia nada entre nosotros,
se transforma...