Hoy quisiera tomarte de la mano,
y caminar desde la esquina
donde el recuerdo se nos fue a la alcantarilla.
Hace ya tiempo de aquella tarde,
y parece mentira que tu simple abandono
haya hecho tantos estragos por el barrio.
La nostalgia
es una maleza que prospera
muy bien en estas condiciones.
Crece en los matorrales,
en casas deshabitadas,
en la orilla donde el bus recoge las rutinas,
o en esta misma mesa de café
donde otros cruzan y comparten sus sonrisas,
y yo, mirándolos,
solo suspiro
y me pregunto
si algún día volverá la tuya.