Tiene ojos azules,
como el cielo cuando promete calma,
como el mar que no asusta
cuando sé que él está cerca.
En su sonrisa cabe la luz,
esa que llega sin pedir permiso
y me ordena el caos del pecho,
como si todo, por fin, tuviera sentido.
Sus besos no hacen ruido,
pero dicen más que mil palabras:
me hablan despacio,
me enseñan que el amor también puede ser suave.
Cuando me mira, no me escondo.
Cuando me abraza, no tiemblo.
Con él, el mundo baja la voz
y mi corazón aprende a sentirse en casa.
Porque en sus ojos,
en sus besos,
en su sonrisa,
yo no solo me siento q
uerida…
me siento segura.